Resumen de El Cuervo
Edgar Allan Poe
Al cerrar la puerta, alguien golpea otra vez. Ahora cree que puede ser el viento, abre, y un espeluznante cuervo entra volando en la habitación y se posa en el dintel de la puerta, quedando inmóvil en aquel lugar como si se hubiera petrificado. No sabiendo qué hacer, le comienza a hablar al cuervo, al mismo tiempo que reflexiona para sí en voz alta. Y lo hace, con intención de comprender quién es, y el porqué ha entrado en su habitación en aquella horrida noche.
El cuervo al término de sus oratorias. Lo interrumpe diciendo a modo de respuesta: “¡Nunca más!” El narrador, ahora comienza a reflexionar sobre el hipotético significado de aquella frase que repite el tétrico cuervo, y qué mensaje oculto en ella se podría esconder.
Mediante la dialéctica, entre rogándole que se vaya, que lo deje en paz, y pidiéndole una explicación del porqué se llevó a Leonora y por qué ha destruido su vida, al final entiende que de la sombra de ese cuervo que descansa con ojos como los de un demonio soñando, posado sobre el dintel de su puerta, no podrá liberarse… ¡Nunca más!

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